Su majestad el ÉBOLA ha llegado a España de la mano de Mariano Rajoy y su cuerpo de políticos expertos en el tratamiento de enfermedades tropicales infeccionas. Ha sido otra decisión equivocada del Partido Popular, fruto de la ignorancia unida a su típica prepotencia, que ha dejado al Gobierno de España desnudo ante el mundo. Veamos las circunstancias:
1- Traer a los dos enfermos de ÉBOLA respondió a la necesidad de renovar los lazos con la iglesia Católica y a recuperar votos en el mundo conservador español.
2- A esa decisión se opusieron tenazmente varias organizaciones que aducían la inutilidad de traer un enfermo peligroso para que musiera en suelo español. Asociaciones médicas, científicas y de enfermería se opusieron con razonamientos de peso.
3- La asociación de enfermeras llegó al extremo de acudir a la justicia pidiendo protección para la población civil ante el peligro que representaba traer el ÉBOLA a España sin estar preparados para manejar el tema con seguridad.
4- Necesitados del peso específico que necesita España ante Europa, Rajoy no dudó en acometer la traída del ÉBOLE a España y mostrar el avión medicalizado que iniciaría la filmación de una película de acción temeraria: Salvamento Intercontinental.
5- Despreciando el principio de que la ignorancia y la prepotencia constituyen una mezcla explosiva, Mariano Rajoy dio las órdenes de repatriación de los dos enfermos terminales sin siquiera preocuparse por saber de qué país se trataba ni el nivel de riesgo que corría la población española. Refiriéndose al primer enfermo, señaló: "Es un español que está en Africa y con eso basta para demostrar nuestro patriotismo".
6- Sin esperar el final de la película, la Cancillería y el Ministerio de Sanidad enviaron un memorando ofreciendo a otros países de la U.E. el asesoramiento y experiencia demostrados por España en el manejo del ÉBOLA.
Pues bien, el plan de Rajoy se ha venido abajo estrepitosamente, como si se tratara de una vitrina llena de cristalería tirada al suelo por animales torpes. El previo traspaso de la sanidad de Madrid a manos privadas y el cierre de hospitales, como el Carlos III, prepararon el terreno para generar un desastre ante cualquier emergencia. Esa emergencia fue generada por Mariano Rajoy y aumentada, multiplicada por una secuencia infinita de errores: imprevisiones, omisiones y desprecio a las normativas y procedimientos de seguridad. Una situación que parecería imposible de superar, salvo por la perversidad infinita que han demostrado en sus actos y declaraciones posteriores la Ministra Ana Mato y el Dr. Javier Rodríguez.
Veamos el resultado de la aventurera búsqueda de votos del Partido Popular, con Mariano Rajoy a la cabeza:
1- Los dos enfermos traídos a España murieron, como indicaba el guión.
2- El hospital (Carlos III) al que fueron llevados los sacerdotes, que en tiempo pasado había sido el único centro preparado para atender y controlar casos de Grado 2 en Madrid (Ébola es Grado 4) fue remendado urgentemente sin planificación ni concierto. En un comienzo debería haber servido como escenario de la muerte de dos misioneros, pero ha terminado como hospital de campaña para meter a los infectados de ÉBOLE.
3- Los protocolos de seguridad fueron olímpicamente ignorados en la parte de equipamiento aprobado por la OMS y el entrenamiento previo y supervisión permanente de los técnicos encargados de la operación fueron pasados por alto, dando por resultado una infección mortal en una auxiliar de enfermería voluntaria.
4- La irresponsabilidad llegó al extremo de que la víctima del primer contagio, una auxiliar de enfermería, fue trasladada desde el Hospital de Alcorcón hasta el Carlos III, en una ambulancia común y sin protección del personal sanitario. Peor todavía: esa ambulancia ha seguido prestando servicio público sin haber sido desinfectada, corriendo el riesgo de seguir regando el peligro.
5- No tomaron previsiones para proteger a la comunidad de Madrid en caso de fallos de seguridad. Ni siquiera dotaron a los centros de salud con equipamientos para profesionales médicos, equipos de tratamiento adecuados y salas de observación y reclusión preventiva.
6- Ante tantas chapuzas, los profesionales de la salud se niegan a trabajar en el Hospìtal Carlos III, lo que ha llevado a las autoridades a contratar personal externo, sin calificación para esta emergencia.
Después de tantos barbaridades y declaraciones, la Consejería de Salud de Madrid señaló al culpable del desastre: el perro de la víctima. Como corresponde a un Gobierno serio, ordenaron la muerte del animal, que fue cumplida diligentemente a pesar de las advertencias en contra de expertos de medio mundo y protestas mediáticas y presenciales multitudinarias.
Hoy me pregunto ¿Cómo pueden dejar en manos de Ana Mato la salud pública de un país? Una mujer que, igual que su ex marido, está enredada hasta el cuello en la trama Gürtel, que afirma no haber notado la presencia de un Jaguar en su garaje, que no sabía quien pagaba los viajes de placer de sus hijos pequeños a París y que en un cumpleaños gastó 4.000 € en confetti. Esa clase de personas no pueden ser contratadas ni siquiera para empujar un carro-termo por los pasillos de un hospital. También me pregunto qué clase de relación existe o habrá existido entre Mariano Rajoy y Ana Mato, para que la salud pública de España continúe bajo la irresponsable autoridad de esa mujer.
El colmo de la infamia y perversidad ha llegado por la boca de un médico, no de los que curan personas sino uno que se ha dedicado a la política de la bajeza moral. Javier Giménez ha pretendido hacernos creer que la culpable de todo este drama es la víctima, la encargada de cambiarle el pañal al enfermo. La ha calificado de irresponsable e incapaz, mujer que conscientemente habría mentido y se habría saltado las reglas de seguridad a conciencia. En estos momentos sabemos que el estado de Teresa es gravísimo, una situación que podría conducirle a la muerte, lo cual me obliga a preguntarme si su empeoramiento ¿no obedecerá a un plan intencionado para evitar que mejore y pueda desmentir a quienes pretenden colgarle el desastre del ÉBOLA en Madrid?
El conflicto entre ESPAÑA y CATALUÑA, harto comentado en estas fecha en el plano internacional, se ve adornado constantemente por los comentarios del Gobierno que ensalzan la habilidad del Presidente Rajoy para jugar con el tiempo. Como todas las virtudes, esa habilidad depende del cristal con el que se mire y refrendada por los resultados que produzca.

Que Mariano Rajoy juega con el tiempo es una verdad como la Catedral de Burgos. Desde que en 2012 Artur Mas le propusiera suscribir un convenio de financiamiento para Cataluña, no ha sugerido respuesta alguna. Una correspondencia posterior en la que A. Mas proponía analizar 23 puntos de conflicto entre España y Cataluña, fue olímpicamente ignorada. Tampoco se inmutó Rajoy ante las demostraciones multitudinarias del pueblo catalán en 2013 y su clamor de independencia
Para Rajoy el tiempo fue pasando inmutable, firme e insolente como Gibraltar. Pero !Ho sorpresa! he aquí que de pronto, sin aviso previo, en pleno Diciembre de 2013, el Gobierno de Cataluña decidió actuar y convocó a elecciones plebiscitarias para el 9 de Noviembre de 2014. Inmediatamente España desempolvó el garrote constitucional y amenazó con emplearlo. Siguió amenazando día sí y día también, hasta que aprendimos la letra del cante.
Desde aquella fatídica fecha decembrina, los labios del gallego Presidente solamente se han abierto para amenazar a Cataluña con el garrote constitucional. Las amenazas han llegado invariablemente por vía indirecta, a través de las pantallas de TV. Parece ser que el Presidente le tiene terror a la prensa y mucho más a hablar sin un papel por delante.
Diez meses después, ya sentenciada la Ley de Consultas de Cataluña y firmada la convocatoria para el 9 de Noviembre venidero, Rajoy y sus Ministros dieron el garrotazo. Con una velocidad desconocida entre semejantes carcamales que lo constituyen, el Tribunal Constitucional se reunión con apenas 3 horas de preaviso, en sábado, aceptó la demanda de impugnación por inconstitucionalidad presentada por el Gobierno contra la Ley de Consultas de Cataluña, y sin siquiera leer el título dictó medida precautelar para impedir la consulta esa misma tarde. Claro está que, como sabemos, ese Tribunal está a las órdenes del P.Popular y del PSOE, con el agravante de que su Presidente y varios de sus integrantes son miembros activos del P.Popular.
Es importante recordar que desde 2010, siguiendo el juego al Gobierno del PSOE en el Gobierno, los "intelectuales" y críticos de Madrid, escritores y periodistas, mercaderes y comisionistas, ladrones comunes y banqueros, aseguraban que el souflet catalán se desinflaría como era de esperar. Cuatro años después continúan menospreciando el conflicto con Cataluña y las críticas que se escuchan en todo el mundo. En vez de contribuir para encontrar soluciones, prefieren seguir apoyando las amenazas del Gobierno. La última advertencia asegura que los bancos y empresas catalanas están preparados para cambiar sus oficinas a Madrid en caso de secesión.

Esta semana varios medios de la prensa internacional con sobrado prestigio e influencia (Los Angeles Time, The Economist y Wall Street Journal entre otros) advierten a Rajoy que debería mover ficha, que se moje el culo y busque la manera de deshacer el enredo que él y sus Ministros han ignorado y ayudado a engordar. Algunos medios llegan a sugerir que el pueblo catalán tiene derecho a votar, si así lo exige la mayoría de esa población.
La respuesta oficial no ha pasado del silencio y el consabido recordatorio: "respetad la ley". Los comentarista madrileños han descalificar esos medios de prensa extranjeros y algunos han descalificado a los autores tildándoles de parciales. Era de esperar; es el estilo del nunca olvidado Imperio Español. Me recuerdan aquellos nobles caballeros castellanos que despreciaban al "inglés", personificación de la corte de Isabel I, mientras el Almirante Nelson convertía en palillos la Armada Invencible y la hundía vergonzosamente en el Canal de La Mancha.

Para el gallego Mariano Rajoy el tiempo se ha convertido en un laberinto. Su estrategia del tiempo deriva del éxito logrado por su antecesor, otro gallego y generalísimo, que durante 40 años mantuvo a los pueblos de España con un fusil en la nuca. El tiempo pasaba marcando el característico tic-tac y todo aquel que se atrevía a rozar las agujas del reloj o decir tic-tOc, peor aún si se le escapaba un tOc-tOc, dejaba de moverse para siempre. El tic-tac estaba marcado por los fusiles y el tiempo continuó igual después de muerto el asesino mayor, porque el miedo mantenía a la población de España con el corazón congelado. Pero 35 años después, con nuevas generaciones de españoles viviendo en una libertad relativa, el miedo se ha disuelto, el tiempo se ha reducido y el laberinto de la prepotencia ha envuelto a Madrid en una telaraña de estupor desconocido.

A pesar de la sentencia del T.Constitucional, este sábado 4 de Octubre, 900 alcaldes de Cataluña se reunieron en Barcelona para entregarle al President Artur Mas los acuerdos de sus respectivos Ayuntamientos, resoluciones colegiadas que dan su apoyo a la celebración de la votación convocada para el 9 de Noviembre. De pronto Mariano Rajoy y sus capataces han descubierto que el garrote constitucional ya no mete miedo y que su estrategia del tiempo tampoco suena con aquel tic-tac cadencioso que mantuvo a España amordazada durante 75 años. El nuevo reloj es electrónico y no suena, solamente corre a la velocidad de la democracia del Siglo XXI.
Desde hace unos años son demasiadas las circunstancias y denuncias que dejan al Ministerio de Defensa con el culo al aire. Deberían cambiarle el nombre a Ministerio de Multiplicación, porque en sus pasillos los precios de las compras se multiplican a sí mismos a la velocidad del sonido. Algunos de sus oficiales están sometidos actualmente a represalias groseras y amenazas porque han denunciado la corrupción descarada que impera en ese Ministerio.
Para muestra de la corrupción que allí impera me referiré al último "negocio" del Ministerio: 3.000 cascos para el Ejército por valor de 3 € millones aproximadamente, lo que equivaldría a cerca de MIL €uros por casco. Así se manejan los precios en el Ministerio de Multiplicación, de los cascos a los tanques, de los fusiles a los barcos.

Pero ¿de qué se compone un casco militar para que pueda costar 1.000 €? Básicamente se trata de una lámina de acero de alta resistencia estampada para darle una formar que sugiere media esfera con visera. Esta pieza básica está equipada generalmente con correas de sujeción para la cabeza y un acolchado interior de protección. Complementariamente, al casco básico puede agregarse un forro externo de malla para facilitar el camuflaje en el frente de batalla.
Según hemos averiguado, el precio de estos cascos oscila entre 50 y 70 € por unidades sueltas en las tiendas del ramo. Por lotes de mil unidades el precio bajaría hasta 30 €. Para cascos de formato personalizado y aditamentos especiales, el precio podría subir ligeramente en lotes de mil piezas. En consecuencia el precio máximo a pagar por el lote adquirido por Min.Defensa no debería superar 50 € por unidad, o sea alrededor de 150 € mil por los 1000 cascos adquiridos.

Para juzgar si este valor podría justificarse, analicemos las características de una olla de presión. Estas ollas también son estampadas, partiendo de láminas gruesas de duraluminio, un metal más caro que el acero. Se componen de dos piezas básicas, ajustables en forma hermética y dotada de asas, sistema de alivio, válvula de presión y sujeciones diversas, como la que podemos observar en la ilustración. Casi todas estas ollas están dotadas de una pieza inferior de acero, para incrementar su resistencia al fuego.
El esquema técnico adjunto de una olla de presión nos ofrece una idea de sus características y complejidad técnica. El precio de estas olas, para capacidad de 5 litros, oscila entre 60 y 70 € en el mercado minorista del ramo. El precio al mayor, desde 100 piezas en adelante, es inferior a 50 €.
No podemos comprender que una olla de presión tan complicada como las que tenemos en casa cueste 50 € y un casco de acero tenga un valor veinte veces superior: 1.000 €. Naturalmente hay varias explicaciones que justifican la multiplicación: primero: que los negocios de las Fuerzas Armadas son "secretos" y segundo: que el Ministro Morenés es el capo del tráfico y negocios de armas en España. Se trata de una puerta giratoria que no es exactamente giratoria, porque el capo sigue siendo capo en el mercado y en el Ministerio al mismo tiempo.
Su antecesor durante el Gobierno de Aznar, el tristemente célebre Federico Trillo, actualmente Embajador en Londres, viene de la misma charca que Morenés. Trillo fue el protagonista principal del famoso accidente del YAC-42, caído en Turkía. En ese accidente murieron los 62 soldados que volvían a casa tras prestar servicio armado en Asia.
El contrato de aquel vuelo destapó una red infinita de corruptelas que, además de costar la vida a los soldados, fue continuada a través de increíbles chapuzas oficiales, médicas y jurídicas que a estas alturas no han permitido juzgar a los culpables. Entre otras impunidades, los deudos no han podido identificar adecuadamente los cadáveres. Ni siquiera se ha podido determinar a qué cadáveres pertenecían las tres piernas o dos cabezas que los deudos encontraban en los ataúdes que el Gobierno les entregaba con los restos "certificados" de los muertos.
Como es práctica habitual en el mundo de corrupción que envuelve a los Gobiernos de España, los primeros "contratistas" que deberían haber traído los soldados a casa, sub-contrataron el trabajo a otros y éstos a terceros (sacando cada cual su tajada) hasta que a los sub-contratistas finales solo les quedaron migajas para buscar un avión destartalado que por una miseria aceptase el riesgo de volar hasta España. Ese fue el YAK-42, un viejo avión ruso de carga, adquirido a precio de chatarra, que naturalmente nunca llegó a destino.
Para entonces, Rusia había desechado los Yak-42 a causa de los muchos accidentes sufridos con estos aparatos, aunque no lo suficiente para que España dejase de transportar en ellos sus soldados y de paso dejar que los "jefes" robasen la mitad del valor del contrato. Así marchan las cosas por el Ministerio de Multiplicación de la Madre Patria. Nadie ha podido ni podrá ponerle remedio a ese cáncer, porque la boca de un fusil sigue siendo el argumento más frecuente y convincente en esa parte de Africa conocida como España.
Que la imagen de España se ha desdibujado notoriamente entre los catalanes, es evidente. Quienes no quieran verlo pueden seguir con los ojos vendados, como hacen los dirigentes del casi extinto PPC. Ellos hablan de división entre catalanes, siendo en realidad una relación de 90% de ciudadanos independentistas contra 10% de añorantes españolistas.
En relación al sentimiento patrio podemos afirmar que en Cataluña existen actualmente varias tendencias emocionales hacia España:
Españoles españolistas: aquellos que han venido a nuestro lado con la idea de pisar tierra conquistada. Independientemente de sus éxitos y fracasos, estos activistas expresan su odio a Cataluña como si se tratara de un acto indispensable para ratificar su españolidad. Si incluyeramos entre los seguidores de este sector a los activistas de la Falange, los descendientes de la División Azul, el núcleo duro del PP y Llanos de Luna, este sector de la población podría representar un 4% de la población.
Catalanes españolistas: Constituyen una buena parte de eso que llaman "ciudadanía silenciosa". Provienen de diversas raíces, algunos son descendientes de españoles llegados en épocas recientes, otros se deben a intereses eminentemente económicos o políticos. En total podrían sumar un 8% de la población.
Catalanes ambivalentes: se reconocen como españoles y catalanes a partes iguales. Sumarían un 42% de los habitantes, repartidos entre independentistas y federalistas, en proporciones difíciles de determinar, pero seguramente en proporciones equivalentes.
Catalanes antiespañolistas: Abiertamente independentistas, algunos relativamente moderados (aunque dispuestos a pagar cualquier costo para independizarse) y otros abiertamente radicales que expresan en la calle su odio a España, país al que consideran el país enemigo. Ambos sectores de la población sumarían actualmente aprox. al 48% y van en aumento.
El cuadro que sigue más abajo, muestra la evolución emocional de los catalanes con relación al independentismo y la desafección emocional creciente hacia España.
Es interesante observar que el independentismo siempre ha superado al antiespañolismo y que ha crecido manteniéndose por encima de este último, aunque en Septiembre de 2011 casi se tocaron.
No hay estimados realmente confiables del grado de antiespañolismo radical en Cataluña, lo cual se explica por la reticencia natural de los entrevistados a confesar sentimientos adversos hacia la autoridad, pero creemos que el rechazo abierto a España, desde la simple animadversión hasta el odio, es un aspecto importante a tomar en consideración por España, porque constituye una desafección irreversible, un sentimiento que el Estado Español ha cultivado sin pausa a través del tiempo.
Otro aspecto del gráfico a tomar en consideración tiene que ver con los actos del año 2006, cuando el Partido Popular inició la campaña de descrédito y un boicot contra Cataluña, hasta culminar exigiendo al Tribunal Constitucional que declarase inconstitucional el Estaut. En ese año la tendencia de Cataluña hacia la independencia empezó a tomar cuerpo y notoriedad, igual que el rechazo abierto hacia España. Tras cuatro años de retrasar su sentencia, a mediados de 2010, el Tribunal Constitucional destrozó el Estatut que había sido aprobado previamente en las Cortes y refrendado mediante referendo en Cataluña. La sentencia fue entendida como una burla grosera a los catalanes y el independentismo se disparó.
Este afán independentista catalán nunca ha sido debidamente evaluado por España ni entendido por sus autoridades y analistas políticos y sociales. Lejos de haber brotado espontáneamente en Cataluña, el independentismo ha sido sostenidamente alimentado desde Madrid, cuyo prepotente autoritarismo leguleyo pretende manejar al país con leyes anacrónicas y juicios amañados. El independentismo tampoco constituye una tendencia generada desde los ámbitos de la política, mucho menos por Artur Mas; en realidad es una reacción eminentemente popular contra España, una decisión que a estas alturas no tiene marcha atrás.
El conflicto entre España y Cataluña ya no puede resolverlo el Tribunal Constitucional, ni siquiera tratándose de un organismo que fuese neutral y confiable, porque la autoridad recae actualmente en la población de Cataluña, que no concede credibilidad ni admite condición moral a las autoridades constituidas.
Tampoco podrían arreglar el conflicto PSOE y PP y los supuestos cambios a la Constitución, ni siquiera con negociaciones entre Rajoy y Mas, como pretendió infructuosamente este último cuando se reunió con Rajoy en La Moncloa para plantear un nuevo pacto fiscal. Ese día de 2012 Mas recibió un portazo por respuesta, otro desplante que mereció los aplausos de la grada madrileña y disparó el clamor de "independencia" en Barcelona.
Un intento posterior de diálogo frustrado, la solicitud escrita de la Generalitat al Gobierno para analizar 23 puntos conflictivos en las relaciones entre Cataluña y España (económicos, fiscales y culturales) también ha pasado a la historia por falta de respuesta.
Hoy por hoy, la solución al conflicto ha escapado de las manos de España y está circunscrita al pueblo catalán, específicamente e inevitablemente en las urnas. No aceptaremos soluciones tras bambalinas entre políticos ni grupos económicos. La Moncloa y su séquito de voceros harían bien en comprender que el President de la Generalitat, cuando firmó la convocatoria de referendo consultivo en un escenario de pompa y circunstancia, solo estaba obedeciendo un mandato popular y cualquier proyecto de convenio que surgiera en futuras conversaciones con España, habrá de ser analizado públicamente y votado en referendo. YA NO QUEDA OTRO CAMINO.
Desde Madrid se ha venido fomentando la falacia de que los catalanes queremos la independencia por razones económicas. No es cierto. Solo queremos librarnos del dominio de España para tener la oportunidad de ser ciudadanos de primera, no siervos de un Gobierno que se empeña en humillarnos, ofendernos, despreciarnos y encima explotarnos económicamente, en tanto que extiende la infamia, desde Castilla, de que pretendernos dejar de ser solidarios con el resto de España.

Solidarios hemos sido, y mucho, más de lo que cabría esperar y siempre a costa de nuestro propio bienestar. Lo que no podemos seguir tolerando es que España se gaste nuestro dinero, millones de millones de euros, en proyectos inventados para que los políticos de los partidos dominantes, PP y PSOE, puedan robar a placer.
Mencionaremos a continuación algunos de esos inventos multimillonarios, inútiles para el país, que encima han sido recargados con miles de millones en sobreprecios, partidas infladas sin control, robos descarados y cuantas malas prácticas pudiésemos imaginar.
Aeropuerto Don Quijote. Costo inicial: 1.100 € millones más sobrecostos.
Situado cerca de Ciudad Real,este aeropuerto posee las pistas más largas de Europa. Desde su inauguración se encuentra en estado de abandono. Jamás ha recibido un vuelo comercial, ni lo recibirá, porque su situación está lejos de cualquier ruta comercial o turística. A pesar del abandono, consume un presupuesto superior a 12 € millones anuales.
Aeropuerto de Castellón. Costo inicial: 150 € millones más numerosas partidas extras, entre ellas un monumento a Carlos Fabra, su inventor.
Se le conoce como el aeropuerto fantasma. Su mantenimiento se estima en 8 € millones anuales.Tras 6 años vacío, ha surgido la posibilidad de alquilarlo a quienquiera que pudiera darle uso. En el curso de 2014 una empresa canadiense habría recibido 25 € millones de las arcas públicas para ponerlo en funcionamiento, aunque no está claro para qué sería destinado.
Ciudad de las Ciencias y la Artes. Costo inicial: 1150 € + millones, con múltiples y descontrolados sobreprecios de costo indefinido que han terminado en los bolsillos del partido que allí manda.
Reconociendo el valor estético del conjunto, ha demostrado que su construcción ha estado muy por debajo de la calidad que se pagó por las obras. Cuando llueve sus edificios se convierten en coladores, lo que ha redundado en costos monstruosos adicionales de reparaciones no contabilizadas.
Autopistas de Madrid: Costos ilimitados.
En Madrid se han construido autopistas sin orden ni concierto y peor aún, sin tráfico, como se evidencia en estas fotografías recientes.
En estos proyectos se han realizado inversiones inconmensurables que no obedecieron a estudios previos. El resultado ha sido que la Perimetral AP-1 y la Masdrid-Levante, por ejemplo, tienen menos del 8% del tráfico que inventaron para justificar ambos proyectos. En realidad se trataba de obras construidas para estafar y robar al Estado. Demostrada la inviabilidad económica de estas autopistas, el Estado se ve ahora obligado a indemnizar a sus promotores con cientos de millones que saldrán de los impuestos que paga Cataluña para provecho de los ladrones de Madrid.
Trenes AVE de Galicia y Extremadura. Costo ilimitado.
Se trata de proyectos innecesarios que solamente se justifican porque en su construcción agregarán sobreprecios para llenar sobres destinados a los políticos de turno. La línea de Galicia ha logrado un solo hito en la historia de los ferrocarriles españoles: 80 muertos y 178 heridos causados en un descarrilamiento causado por problemas previamente advertidos de inseguridad vial. El AVE de Extremadura, que el Gobierno de aquellas soledades reclama como agua en el desierto, será otro fracaso económico, igual que el de Sevilla desde su inauguración.
Expo-Sevilla y Expo-Zaragoza.
Costo ilimitado.
Ambos espacios feriales fueron construidos para promover eventos sin trascendencia y ensalzar la personalidad de los Gobernadores de turno. Solo han servido para tirar el dinero de los contribuyentes catalanes.
Las edificaciones e instalaciones de ambos espacios feriales, son hoy ruinas abandonada y viveros de ratas y maleantes, cuyo mínimo mantenimiento se emplea solamente para remediarle el hambre a unos cuantos miembros de base del PP y el PSOE.
Y después de tanto despilfarro, robos y abusos, pretenden culpar a los catalanes de falta de solidaridad. Deberían acusarnos de imbéciles, víctimas pasivas del robo sostenido que Madrid protagoniza en toda España y la ruina sin control a la que continúan llevándonos.