lunes, 4 de noviembre de 2013

EL BOOMERANG ANTI CATALAN

En mis años juveniles, construí más de un boomerang y me ejercité lanzándolo como señalaban las instrucciones, convencido de que volvería girando a mis manos. Jamás lo logré, seguramente porque se trata de una habilidad que Dios reservó para los nativos australianos. A los occidentales el término “boomerang” solamente nos sirvió como vocablo asimilado a los diversos idiomas para señalar una acción que lanzas al aire con la seguridad de que tarde o temprano volverá a ti.
 
Puedo recordar campañas sociales que empleaban este concepto, entre ellas el “boomerang de la caridad” o el “boomerang de la salud”, todas sugiriendo que el bien que hagas a otros te será retribuido. En España para no ir más lejos, se está empezando a percibir el efecto que yo llamaría el “boomerang político”. Correspondería al sentimiento anti catalán que durante cientos de años se ha venido sembrado desde Madrid y que en Cataluña ha dado por resultado el desprecio a lo castellano, repulsa a lo madrileño y clamor de independencia.

Es un hecho largamente comprobado que a nivel político hablar mal de Cataluña, despreciar a los catalanes y ofenderles genéricamente con términos como “malditos”, “criminales”, “avariciosos” o simplemente “hijoputas”, ayuda a cosechar votos. La política española se ha llenado tradicionalmente la boca hablando pestes de los catalanes, cual gesto patriótico de compromiso para defender los intereses de España. La inesperada voltereta política de UPyD en Asturias es un ejemplo típico de esta perversión anti catalana. Con el propósito de preparar el camino para la puñalada contra el PSOE gobernante en Asturias y al mismo tiempo allanar el camino hacia su reelección al frente de UPyD, la diputada Rosa Diez lanzó un encendido discurso en el Congreso de Diputados, exigiendo el voto contra la consulta popular que pretende Cataluña. A su vez, los socialistas catalanes, temerosos de votar contra España, se abstuvieron a la hora de votar, actitud que causó gran malestar en el PSOE. 


Pasada una semana desde la pirueta de UPyD, el PSOE sigue sin entender que PSC no haya traicionado a Cataluña como ha es habitual y uno de los fósiles socialistas, Alfonso Guerra, ha llegado al extremo de pedir que el PSOE prescinda de los socialistas catalanes y ponga tienda aparte en Barcelona, sin comprender que Cataluña ya no se considera parte de España.

Muchos de los españoles que llegaron a Cataluña durante la dictadura de Francisco Franco, siguen siendo españoles de corazón y añoran sus años juveniles en los pueblos de Andalucía y Extremadura a los que siempre han
aspirado volver. Es comprensible que a pesar de los años transcurridos, para ellos Cataluña siga siendo el lugar de trabajo que algún día dejarían para volver a su terruño. A estos españoles les sigue molestando escuchar un idioma extraño, vivir entre gente que no es ni se siente española y en consecuencia comparten la expresión “maldito catalán”. Naturalmente estos españoles votan según los dictados de Madrid, pero sus hijos piensan y sienten distinto; han nacido y se han educado en tierra mediterránea y piensan en catalán.

Ante los actos de secesión de Cataluña, el Gobierno Nacional había pecado de indiferente al comienzo y luego amenazando con La Constitución a manera de piedra arrojadiza. A pesar de comprender la gravedad de la situación y la necesidad de atender el tema con criterio político, los Poderes del Estado evitaban tomar la iniciativa del diálogo, actitud que ante su electorado les habría degradado. La población de España no está preparada para aceptar que su Gobierno se rebaje a hablar con “los malditos catalanes”, ese hatajo de indeseables que ni siquiera agradecen los esfuerzos que hace España para mantenerlos con vida.


Pero el boomerang de la perversión dialéctica ha comenzado a regresar a sus fuentes y hay razones para creer que causará destrozos. Ya se están escuchando voces autorizadas sugiriendo que España sin Cataluña es un proyecto imposible. El titular de Hacienda, hasta hace pocas horas despectivo y castigador, empieza a razonar que Cataluña necesita mejor trato presupuestario y algunos ya han admitido que Cataluña aporta a España recursos financieros determinantes para sostener al resto de esa Nación. Hasta el Ministro Wert, que ayer pregonaba su empeñado de españolizar a los catalanes, ha admitido que su proyecto no es viable.

Lamentablemente para ambas partes, la secesión de Cataluña es un camino sin retorno. La hidalguía española ha abusado en exceso y por demasiado tiempo de los catalanes. El concepto de que Cataluña es propiedad de los españoles sigue arraigado en los votantes, igual que su desprecio sin límites a la cultura mediterránea. Los encargados sobresalientes para manifestar el rechazo a Cataluña son los vecinos aragoneses, cuyos  legisladores han llegado al extremo de insultar al catalán cambiándole el nombre oficialmente, otra ofensa que costará olvidar, igual que la negativa de Aragón de 2008, de cedernos agua mediante trasvases cuando la sequía amenazaba a Cataluña.

Cuando el Gobierno de España decida mover ficha en el desencuentro catalán, seguramente llegará tarde, siete años tarde. La solución que estarían incubando en Madrid, la que llaman “Tercera Vía”, consistiría en una especie de federación que le diese autonomía financiera a Cataluña. Pero es difícil que España ofrezca esta opción porque le enfrentaría al país entero y al hambre colectiva. Más difícil será que la aceptase el colectivo catalán porque ya no se trata de insatisfacción económica solamente. 

El problema actual es de rechazo abierto a España, a su nacionalidad y sus leyes, a los toros y el fandango sin fin, a los fiscales cómplices, jueces negociables y el Tribunal Constitucional, al triste espectáculo de la Familia Real y la Iglesia Católica, al Valle de Los Caídos y la Falange disfrazada de PP, a la oligarquía estafadora y su prensa servil, a las amenazas y a los bombardeos… En suma, a su pasado y a su presente.

A pesar de las amenazas constantes que vienen desde España y a su actividad internacional disuasoria, los catalanes mayoritariamente pensamos solamente en celebrar la despedida con un cordial 
                              GOODBYE SPAIN




lunes, 21 de octubre de 2013

ESPAÑA, UNA OLLA DE ODIOS


Ochenta años después de que la República ascendiese al poder en España, el odio sigue dominando su sociedad. Quien niegue este hecho es porque quiere negar una realidad que todos los que nos visitan ven casi de inmediato. El sol de las playas mediterráneas y colorido de las fiestas pueblerinas no logran esconder la realidad de este país. Las heridas que dejaron los pocos años del régimen vengativo republicano y los 45 de terror fascista que protagonizó la Dictadura Franquista, siguen abiertas.

A la muerte de Francisco Franco las corrientes de los poderes social, económico y político optaron por probar la democracia a pesar de la oposición militar que pretendía continuar disfrutando del poder y beneficios que ello le permitía. Quizás fuera el temor al ruido de sables lo que condujo las conversaciones hacia los acuerdos de la “transición política”, conscientes todos de que tras ese período de paz provisional, deberían sentarse las bases de la paz duradera, un sistema político democrático y moderno que garantizase la justicia social y el avance tecnológico.

 Lamentablemente la etapa de “transición política” nunca fue revisada y con el paso del tiempo España ha ido involucionando al estado social que imperaba antes de la República. No perderemos el tiempo hablando de la Casa Real ni de la oligarquía, de los bancos, Iglesia y partidos políticos, porque todos sabemos que, salvo contadas excepciones, se trata de personajes dados a una forma de vida que prescinde de los principios morales. En lugar de ello miraremos hacia el resultado de la falta de justicia y el efecto que ha dejado en la memoria colectiva.

Que la Segunda República demostró ser un experimento mal llevado, protagonista de excesos y crímenes imperdonables, es cierto. Que pagó por todo ello con creces también lo es. Contra la República se levantaron en armas la oligarquía, Iglesia y Ejército y la sustituyeron con una dictadura fascista. Para ello se aliaron con el peor y más sanguinario enemigo de la humanidad, Adolfo Hitler, sin que una sola gota de moralidad hiciese temblar sus manos. Persiguieron a los dirigentes republicanos y simpatizantes más allá de las fronteras de España, una persecución que se extendió a lo largo de 45 años de torturas, asesinatos masivos y sistemas de esclavitud que nadie podrá esconder ni justificar porque el Valle de los Caídos es el testigo mudo de ese horror.

La “transición política” ofreció unos años de tranquilidad social que permitió a ETA bajar las armas, aunque pronto comprendieron que los enemigos de la libertad continuaban al frente del país. Renacieron sus atentados, aunque ninguno tan sonado como el que enseñó a Carrero Blanco los rudimentos de la aviación. Los actos de ETA duraron hasta 2011, cuando anunció que dejaba la guerra armada. Todavía no ha entregado las armas, ni lo hará, en previsión de lo que el Gobierno de España pudiese hacer contra sus intereses políticos.

 Desde 1930 nadie ha pedido perdón por sus crímenes, nadie ha ofrecido repararlos, nadie ha expresado remordimiento y desde 1978 el Gobierno de España ha impedido que los crímenes de la Dictadura sean juzgados. Los verdugos se mantienen erguidos enarbolando su derecho de matar para “salvar a la Patria”, aunque es evidente que solo mataban para resguardar e incrementar su hacienda.

Este 21 de Octubre, el Tribunal de Estrasburgo ha sentenciado contra la Doctrina Parod impuesta por España, que castiga el crimen y especialmente el terrorismo, de manera especial. Los gritos de las víctimas de ETA han vuelto a escucharse para rechazar la liberación de sus verdugos, un clamor que me recuerda el silencio de las víctimas del fascismo español y el llanto de quienes nunca han podido enterrar los restos mortales de sus seres queridos, porque el Estado obstruye su derecho a encontrarlos.

Los terroristas etarras operaban bajo la persecución armada de España y Francia. Los terroristas de Falange en cambio, mataban con la autorización y protección del Estado Español ¿Quiénes resultan más repulsivos? Los dos son igual de cobardes; ambos mataban sin darle oportunidad a sus víctimas de defenderse,  ni siquiera de explicarse. Unos mataban con tiros en la cabeza y los otros con bombas bajo el coche. Los fascistas mataban vistiendo uniformes de la Guardia Civil o camisas negras y los etarras disfrazados de gente decente.

Hasta este momento los etarras no han pedido perdón a sus víctimas; los fascistas tampoco ¿Han sugerido los etarras que se arrepienten de sus ataques? En absoluto y los fascistas tampoco.  Las diferencias quizás se limitan a que ETA ha sido y sigue siendo perseguida por el Gobierno de España y en cambio  la Falange continúa siendo públicamente condecorada por sus crímenes, como hiciera la Representante de Madrid en Barcelona a comienzos de este año.


Lo siento por las víctimas, de uno y otro bando, yo entre ellas porque el odio continuará vivo en España hasta que se castigue a todos los criminales que siguen libres, igual que siguen vivos los símbolos de ambos bandos. El odio de las víctimas continuará enfrentando a los españoles mientras los protagonistas de los crímenes sigan impunes o peor aún, recibiendo condecoraciones y disfrutando de las ganancias. Por ello el odio en España se sigue cocinando en una olla que tarde o temprano puede explotar y revertir la historia al primer cuarto del siglo pasado.





domingo, 20 de octubre de 2013

LOS MUROS INVISIBLES

Las civilizaciones sedentarias, aquellas que en su momento decidieron establecerse permanentemente en algún lugar, se vieron obligadas a construir muros. Los excavadores han encontrado entre los escombros muros de todo género, a cual más portentoso, algunos con más de 4000 años de antigüedad. En el Asia Central encontraron muros construidos de paja mezclada con excrementos de camellos, los celtíberos los levantaban apilando piedras y en México y Perú los construyeron con grandes bloques tallados en piedra.  Todo ello obedecía a la necesidad de modificar la Naturaleza cambiando el nivel del suelo o ampliando territorios, parando a sus enemigos o amansando ríos.


Además de los muros físicos, la raza humana también ha creado muros invisibles, barreras que le han permitido aprisionar culturas o repeler agresiones filosóficas extrañas. Estoy hablando de las tradiciones identitarias de los diversos asentamientos humanos que han poblado el Planeta, de sus costumbres, idiomas, cánticos, religión y creencias. Todas ellas constituyen barreras que separan y engloban, según sea la fuerza y argumentos de cada uno.

A través de la Historia, los herederos de esos muros invisibles  se han comportado de muy diversas maneras hacia sus vecinos. Algunos los ignoran al estilo indio y otros defienden su cultura a cualquier precio, como el pueblo judío. Los romanos se han apropiaron de la cultura griega sin cambiarla, para luego abarcar el mundo conocido mediante conquistas “civilizadoras”. Existen pueblos que llevaron sus muros invisibles más allá del horizonte, esclavizando física y espiritualmente a otros pueblos, como hicieron España y Portugal en América.


El ejemplo más sobresaliente lo constituye una cultura que 70 años atrás pretendió arrasar Europa para imponer sus creencias. Estamos hablando del Tercer Reich, cuyas hordas destruyeron muros defensivos, bombardearon pueblos y ciudades, destruyeron y conquistaron naciones aterrorizadas, pero los muros invisibles de los vencidos permanecieron a pesar de veintitantos millones de muertos.

Cataluña es otro ejemplo vivo de la barbarie que continúa. Tras arrasar sus campos y ciudades a sangre y fuego en Septiembre de 1714, las tropas conjuntas de Francia y Castilla tomaron Barcelona. De la otrora primera democracia europea solo quedaron en pié algunos restos de sus murallas defensivas y una docena de casas en el barrio del Born, que luego fueron arrasadas para dar paso al monumento de la Ciudadella, erigido en honor de los vencedores.
Franceses y castellanos se apropiaron de Cataluña, eliminaron sus instituciones políticas, instituyeron el terror, impusieron sus leyes feudales y siguieron bombardeando Barcelona de tanto en tanto para ratificar su dominio. Los últimos bombardeos masivos contra Cataluña tuvieron lugar en 1937 y 38, encargados por Franco a la aviación de Mussilini. 


A pesar de tantos bombardeos, el muro invisible catalán continua intacto. Cataluña ha soportado trescientos años de deformaciones de la Historia, prohibiciones del catalán con agresiones a quienes lo hablasen, boicot a las artes  e imposición del español como lengua única. Castilla ha pretendido imponernos sus costumbres hasta llegar al colmo de invadir Cataluña con españoles de distintos orígenes que triplicaron nuestra población.


En pleno Siglo XXI España sigue empeñada en erradicar el catalán con leyes educativas y normas jurídicas. Ha pretendido imponer las corridas de toros como fiesta nacional y prohibido festividades autóctonas. Al mismo tiempo se lleva el fruto de nuestro trabajo para mantener el ejército de chulos y cortesanos de la política española y sus fuerzas armadas, verdugos históricos de los catalanes. La relación de España y Cataluña se ha caracterizado por una cadena histórica de agresiones y agravios que han impedido la integración de ambas culturas.

Es una verdad comúnmente repetida que España ha hecho muy mal  o dejado de hacerlo bien a lo largo de 300 años, para que los catalanes no hayamos aceptado su cultura ni identidad. Las agresiones persistentes del Gobierno Español han dado como resultado más catalanes radicales y anti-españoles.

Por otra parte, las sucesivas migraciones masivas de andaluces, aragoneses y extremeños llegados a Cataluña en busca de trabajo en los siglo XIX y XX, se asimilaron y engendraron más catalanes que, hastiados por el asedio español, se han sumado al grito de independencia y formado parte de la cadena humana que este año unió Francia con Valencia, 1,6 millones de ciudadanos a los largo de 400+ kilómetros de tierras catalanas. 

Bien sabemos de las vicisitudes que enfrentaremos en la lucha que hemos emprendido y estamos conscientes de las barreras que tropezaremos, pero cualquier precio es poco si con ello dejamos de ser vasallos del Reino de España.



    

lunes, 14 de octubre de 2013

7 PREGUNTAS PARA FRANCISCO


El 13 de Octubre de 2013 será recordado como otra fecha de oro en la histórica asociación del Vaticano con la oligarquía española. Ese domingo en Tarragona, el Enviado Evangélico del Papa Francisco, beatificó a 552 “mártires” que habrían sido asesinados durante el “período oscuro de los años treintas”. Se trataba de sacerdotes que defendieron la fe cristiana con su vida. Empleando dulces palabras, el Enviado Papal explicó que en esos años “la niebla diabólica de una ideología anti religiosa” había sacrificado a esos amados fieles, la misma niebla diabólica responsable de la guerra española.

Comprendo que usted, señor Berdoglio, no domine la realidad histórica de España o quizás haya sido mal informado con la intención de manipularle, una práctica habitual de la jerarquía eclesiástica española. No de otra manera podría justificarse el acto evangélico de este domingo, bochornoso para muchos, una beatificación masiva que, como soltó su Enviado, debería “ayudar a unir espiritualmente” a los españoles.

No soy yo quien le vaya a dar lecciones de Historia al Jefe de los Católicos, pero le recordaré que superados los años de la niebla diabólica y pacificados por la Dictadura de Franco, los fusilamientos de los prisioneros del Régimen continuaron. Más de seiscientos mil fueron fusilados, según los entendidos. Los catalanes reos de la Autoridad Militar eran ejecutados en el campo de La Bota o en cualquier camino. A los reos de la Curia los llevaban a la plaza San Felipe Nero, cercana a la Catedral de Barcelona, para comodidad del Obispo y la comitiva que le rodeaba en el disfrute de los fusilamientos. 

















Con tales antecedentes, me permito hacerle algunas preguntas, 7 únicamente, para animarle a indagar la verdad:

  1. Siendo la Iglesia Católica aliada indivisible de la oligarquía española que mantenía a esta sociedad en la pobreza ¿tenía la República Española el derecho de luchar contra los enemigos de la clase obrera y establecer por primera vez en España las bases para la justicia social?
  1. ¿Cuáles son los años oscuros de la ideología diabólica? ¿Los cientos de años durante los cuales el pueblo vivió esclavizado bajo las armas de los poderosos y atemorizados por la Iglesia, o los pocos años que luchó para sacudirse las cadenas?
  1. En tiempos de la República, el estamento religioso que colaboraba con la oligarquía, como sigue haciendo, traicionaba habitualmente el secreto de la confesión para delatar a sus feligreses y empleaba los campanarios para esconder las armas que emplearían militares y poderosos para matar a los republicanos ¿Esos curas eran guías espirituales o criminales?
  1. Centenares de curas del País Vasco que lucharon al lado de sus feligreses también fueron fusilados por las hordas de Francisco Franco con el beneplácito de la Curia ¿Deberían ser calificados de mártires o criminales?
  1. Ganada la Guerra, Francisco Franco, aliado con la Iglesia, continuó fusilando prisioneros durante más de 30 años. Se trataba de republicanos, anarquistas, vecinos mal vistos por el cura del pueblo, el marido de la querida del sargento, el gitano roba-pollos o el que trató de conquistar a la "sobrina" del cura… Según su Iglesia ¿Esos fusilados eran criminales o víctimas?
  1. ¿Por qué Francisco Franco entraba a la iglesia y permanecía bajo palio, dispensa honorífica dispensada únicamente a la Santa Eucaristía, cuerpo de Dios? ¿Acaso ese criminal era Dios en España?
  1. Los fusilados por orden evangélica en la plaza San Felipe Nero ¿Fueron al Cielo o al Infierno?
Debido a la distancia no me es posible seguir su consejo: 
“Hacer con obras y no con palabras”, 
porque de estar a su lado le propinaría a usted un par de hostias por haber ensuciado descaradamente la memoria de mis seres queridos. A mí también me gusta hacer más que hablar, aunque no sea un “cristiano barnizado”. Hace años que dejé de asistir a los sermones hipócritas recitados por curas fornicadores de niños y jovencitas, vendedores de confesiones y sinvergüenzas que históricamente han aprovechado la credibilidad del vulgo y complicidad del Poder para enriquecerse, ellos y su Iglesia, groseramente. El Vaticano que a usted le envuelve es el ejemplo vivo de ese enriquecimiento, inmenso en su extensión y vulgar en su boato.

En mi lejana juventud tuve el raro honor de conocer a un cura decente que repetía incasablemente un pasaje del Génesis: “Los hombres seréis juzgados por vuestros actos”. Si ello es cierto, confío en que Dios recuerde la infamia que usted y su corte, señor Berdoglio, acaban de cometer en Tarragona y que los envíe sin tardanza al séptimo horno del Infierno del Dante.





domingo, 13 de octubre de 2013

GLORIOSO 12 DE OCTUBRE EN MADRID

Nuestro corresponsal en Madrid, Zehmet Ntodo, nos envía un reportaje del desfile de gala celebrado este 12 de Octubre para celebrar la fiesta patria de España. El trabajo de Zhemet nos llega debidamente complementado con instantáneas que corroboran sus observaciones y comentarios.

Madrid, 12 de Octubre de 2013.
Corresponsalía especial de Zhemet Ntodo

El desfile cívico militar de esta fecha, militar por su esencia y cívico por los políticos asistentes (casi tantos como los militares), se caracterizó  por pocos solados y algunos caballos marchando al ritmo de pasodobles, que ocuparon a lo largo de una hora el Paseo de La Castellana, específicamente las cercanías de la plaza de Neptuno, mejor conocida como "hogar colchonero".

Poco antes de las nueve y media de la mañana, mil doscientos cuarenta y tres curiosos y dos perros ya se habían agolpado tras las barreras colocadas en las aceras para tomar nota del previo desfile de indeseables disfrazados de políticos que se acercarían al festejo. A las diez menos cuarto empezaron a merodear por el  lugar los representantes de la clase política, todos trajeados según el protocolo, ellas vistiendo conjuntos de falda y chaqueta y ellos con traje oscuro y corbata, en ambos casos mal habidos con dineros públicos.

Siendo las diez en punto, la cabalgata, mejor dicho la motorgata  porque se trataba de vehículos a motor, hizo su aparición en la distancia. Se trataba de 15 Harley Davidson que custodiaban seis coches negros de alta gama que traían a los miembros de la Casa Real. Inmediatamente los políticos corrieron a la  Tribuna de Segunda reservada para ellos, mientras Don Mariano y el Ministro de la Defensa se plantaban en el sitio donde debía detenerse el coche real. Pero ¡OH sorpresa! el Rey no apareció. En su lugar había mandado a su hijo Felipe aduciendo que le estaban prodigando labores de mantenimiento. “Otra vez” exclamó Mariano sin medir las consecuencias. Un gordo de uniforme y muchas medallas plásticas en el pecho, le dio una patada discretamente ordenándole callar y bajar el cogote.

 Felipe y su mujer emergieron del coche, deslumbrantes bajo el sol matinal madrileño. El Príncipe lucía un traje verde de lana color Espinards a la Creme y una gorra de plato a juego, recamada en oro al estilo Pur-Qoix. Cruzando su hermoso pecho, algo recargado de condecoraciones provenientes del Rastro, una banda azul celeste en seda natural culminaba en un lazo exagerado a nivel de la cintura. Sujetando chaqueta, manteca y lazo, un cinto dorado a juego con la gorra, se cerraba con hebilla del noble metal. Completaban su atuendo un par de zapatos de charol negro con trenzas, los mismos que calzó para el desfile del año pasado.
 
Doña Sofía, evidentemente desmejorada desde la última vez que la vimos, lució un conjunto de chaqueta delicadamente elaborada con pana de pelo corto en rosa tierna. La falda, a media pierna, mostraba arabescos granates sobre fondo marrón charcoal, una combinación exitosa empleada recientemente por Cocó Chanel sobre Ava Garner. Las piernas, evidentemente delgadas, terminaban en zapatos granate y tacones de 15 centímetros que pretendían disimular su estatura.

Los Príncipes se dirigieron a la Tribuna de Primera. Las breves notas del Himno de España llenaron el ambiente mientras los uniformados saludaban militarmente, con mano firme y vista al frente. Vimos a Felipe distraer la mirada varias veces hacia la derecha, aunque no pudimos precisar la razón de sus desvíos. Pensamos que podría tratarse de alguna dama con más carnes que Leticia o quizás sospechaba que pudiesen estar repartiendo algunos sobres al estilo del PP y que alguno a su nombre pudiera perderse entre los invitados.

Tras el Himno, poco celebrado porque nadie lo acompañó con el acostumbrado talara-talara-talara-ra-ra-ra-ra, Felipe bajó al mundano asfalto y dedicó un cuarto de hora a pasear frente a varios militares firmes cual postes de teléfono, saludándoles militarmente. Mi asistente experto indicó que se trataba de una inspección militar, si bien no vi que registraran a ningún soldado para ver qué llevaba en los bolsillos o debajo del sombrero. Seguidamente el Jefe, o sea Felipe, volvió a su tribuna mientras los soldados procedían a colocar una corona vegetal (de hojas solamente) ante el cercano Monumento a los Caídos. Mientras lo hacían, un cura invisible recitaba un exorcismo para ahuyentar los malos espíritus, o sea los espíritus de los enemigos que pudieran haberse colado entre los muertos españoles.

Debo confesar que en ninguna de mis travesías en coche por los lados de Neptuno había visto el Monumento a los Caídos. Más aún, juraría que he dado vueltas por la rotonda y pasado por encima del monumento sin chocarlo. Seguramente se trata de algún monumento milagroso que solamente podemos ver y tocar el 12 de Octubre.  

 Mientras colocaban la ofrenda vegetal ante el Monumento, la Patrulla Aérea que llaman Aguilucho, Aguila, Perdiz o algo parecido, hizo una pasada por el cielo del lugar dejando 7 estelas de humo, una por cada aparato. El humo rojo se veía bien pero el amarillo era más claro de lo esperado, casi blanco sucio. En pocos segundos las estelas se disolvieron en clara alusión al estado político actual del Imperio Español. Estaba todo planificado al detalle.

Dejémonos de disertaciones y entremos en la materia que interesa: el desfile. Empezó con la Guardia de Honor marchando ante las tribunas, muy vistosa y arregladita con uniformes nuevos en dos tonos que contrastaban con la banda azul cielo del Príncipe. Siguió un pelotón de la Guardia Civil, francamente decepcionante. Ninguno llevaba las manos a la misma altura, las filas estaban torcidas y los tricornios rectos o ladeados a gusto del que lo sufría. Quizás este desmadre se debía a que los chicos han heredado el remordimiento por los trabajitos que les tocó desempeñar durante 40 años de Dictadura.

Los marineros de la Marina (redundancia inevitable) aparecieron a continuación luciendo abrigos hasta la rodilla elaborados con lana merina en azul marino y botones dorados. Desfilaron derechitos y marcando el paso con precisión. Se nota que al estar en tierra firme su paso es más seguro ¿Dije que llevaban zapatos negros? Pues sí, eran negros, aunque no de charol.  Les siguió la Infantería de Marina, con paso firme y filas torcidas. Esos chicos no lograrían el primer puesto en ningún concurso de desfiles. A continuación pasaron los paracaidistas luciéndose con pasos enérgicos y precisos. Hicimos el esfuerzo de ubicar entre los paracaidistas a la Alcaldesa de Madrid y la Presidenta de Andalucía, pero no alcanzamos a identificarlas.
 
Seguidamente pasó el Batallón de Escaladores, todos hermosísimos en sus vestidos blancos, vaporosos pero demasiado holgados para mi gusto. Portaban unos palos largos con ganchos que afeaban el conjunto y daban la impresión de estar ante un grupo de asaltantes de bancos o yayo-flautas. No sabemos a qué deben su nombre porque nunca los hemos visto en las competencias de escalamiento. Tras los chicos de blanco pasaron los super hombres de La Legión. Llegaron con su dichosa cabra aunque ésta parecía macho. La cabra fue lo mejor del desfile, marcial y serena cuando pasó ante la Tribuna marcando el paso con la vista al frente. Los legionarios en cambio, demostraron que desfilar no es lo suyo. Andaban al paso redoblado siguiendo hipnotizados a un malabarista que jugaba con un batón, su estrategia para desviar la atención del pelotón porque cada legionario andaba por su lado, todos apurados para llegar a algún sitio que no pudimos precisar.


Les siguió la Legión de Melilla, con trajes de caqui color caqui adornados con fajas y bandas de rojo. Lucían guarda brazos, gorros moriscos, botas del pie izquierdo y capas blancas. O sea, un conjunto estridente que ofendería al más estoico. Me sorprendió agradablemente su paso marcial y lento, seguramente apropiado para desfilar por las dunas del Sahara, donde los zapatos se hunden y cuesta recuperarlos.

La Caballería Real, disfrazada con uniformes napoleónicos, siguió a los encapotados de Melilla.  Su aparición solamente puede ser calificarla de infame, indigna de llamarse “Real”. Llevaban caballos de distintos colores y ninguno guardaba el paso Se diría que ninguno de aquellos animales había entrenado bajo un sargentos que cantase el consabido “uno, dos, uno, dos …” Tres de los caballos descargaron sus barrigas justo cuando pasaban ante el Príncipe, lo que constituye una falta de respeto que podría terminar con sus cuartos traseros en la jaula de los leones. En medio de aquel desorden caballar pudimos ver percherones que desfilaron sin siquiera saludar a las autoridades,. arrastrando carrozas, carros de provisiones y cañones de juguete pintados al estilo de los modelos a escala, pero sin gracia ni carácter marcial.

A la formación Real le siguió la Caballería de la Guardia Civil. Muy vistosos los jinetes con sus tricornios adornados en oro y disfraces napoleónicos. Lo más importante: todos los caballos eran castaños y marchaban en formación cerrada, juntitos y muy bonitos.

Inesperadamente la formación de los siete aviones volvió a rasgar los cielos. Venían desde Zaragoza, asustados por una procesión de gigantes y cabezudos que tomaron por una invasión de extraterrestres. Pasaron soltando leches con dirección A Coruña y en ese momento se acabó el desfile. No hubo tanques ni cañones, no vimos camiones con misiles de largo alcance ni bombas atómicas, las lanchas de goma y portaviones tampoco llegaron, ni siquiera pasaron los helicópteros tirando confeti y caramelos. En suma, un verdadero fiasco que terminó cuando Felipe bajó de la Tribuna llevando a Leticia del brazo y dándole la espalda a los invitados, hizo un ademán como llamando un taxi.

El Príncipe se detuvo sobre el asfalto para hablar brevemente con Mariano y un viejo flaco, casi difuso, que tenía algo que ver con el festejo. Mi experto asegura haber leído los labios del Príncipe cuando dijo: “Les espero en La Zarzuela para echarnos unos tragos”.

Mientras hablaba con los dos vejestorios, apareció la motorgata, o sea las motos y… ya me entienden. Leticia subió al tercer coche, Felipe plantó a sus interlocutores y se acomodó al lado de su flaca. Un monosabio se acercó en actitud servil, cerró la puerta y se largaron los coches.

Mi asistente y yo permanecimos unos segundo más en el sitio para analizar los acontecimientos. Nada especial, nada que hubiese valido el sacrificio de dejar la cama antes de la hora del vermouth. Los mismos soldados y soldadas marchando más o menos al paso, algunos con precisión, otro no tanto. Los mismos uniformes, como si la moda no les afectara, igual profusión de generales andando fuera de la vertical por las condecoraciones y adornitos de latón que se cuelgan en la solapa izquierda, el mismo público aplaudiendo sin entusiasmo, los mismos niños viendo pasar algo que solo sirve para malgastar el dinero de los contribuyentes, los mismos…

Vaya desfile pobre y sin sal. Mejor hubiera sido meternos en cualquier bar por los lados de Hortaleza y Fuencarral para pasar el rato entre cervezas y gambas al ajillo.

lunes, 30 de septiembre de 2013

12 DE OCTUBRE, EL DIA DE LA FALANGE

Entre España y sus ex colonias americanas, el 12 de Octubre tiene significados distintos según el efecto político y económico que cada cual experimentó tras el frustrado viaje hacia Las Indias de Cristobal Colón. Es como mirar por un catalejo: según el extremo que acerques al ojo, la imagen que percibas será distinta.

España celebra el 12 de Octubre cual su fiesta nacional por excelencia, el Día de la Raza. Ese día de 1492, Castilla se convirtió inesperadamente en el reino más rico y poderoso del mundo. Fue el nacimiento del mayor imperio conocido que, además de América, se extendía hasta el Lejano Oriente, un mundo de seres "inferiores" esclavizados que trabajaban gratuitamente para los españoles que tomaron posesión de aquellas tierras, unos pocos con la cruz por delante y otros, la mayoría, a sangre y fuego.

Castilla encontró de América una nueva dieta alimenticia, variada, abundante y suculenta, que le permitió saciar su hambre. También robó y sacó del suelo y del agua tonelada tras tonelada de oro, plata, perlas, esmeraldas, hierro y cobre, que empleo para engalanar a sus cortesanos y para construir cañones con los que incendiar Europa y apropiarse del mar con su Armada Invencible. Estaba formada por más de 300 naves que sucumbieron frente a la costa francesa, hundidos por la flota improvisada de Nelson, llevándose al fondo acuoso casi 6000 hombres junto con la gloria de España y sus sueños de grandeza eterna. 






Para las culturas americanas, el 12 de Octubre fue un día maldito. Hoy le llaman Día de la Resistencia Indígena, otra fábula que pretende disimular el horror sufrido a manos de castellanos, portugueses e ingleses. Desde aquella fatídica fecha América fue víctima de un expolio horroroso que duró 300 años. Comenzó con las torturas, robo y asesinatos de los emperadores andinos y mexicanos y continuó con la supresión de la libertad a los indígenas del Sur para esclavizarlos, la invasión de  Norteamérica para fundar granjas y el exterminio de los bisontes para matar de hambre a los sioux, pies negros, seminoles y cheyenes. Razones sobradas tuvieron quienes derribaron la estatua de Colón que se erigía en Caracas y la arrastraron por las calles hasta tirar los restos en un barranco.

Este 12 de Octubre se augura pletórico, con los eventos acostumbrados. Los desfiles militares coparán la escena en muchas ciudades de España. En Madrid, el Príncipe de Asturias, de pie en un palco, verá pasar centenares de soldados y equipos de muerte cuyo único propósito consiste en desfilar un día cada año. Por el cielo pasará una cuadrilla de aviones a reacción y el público apaludirá a la cabra de la Legión comentando "Qué cuchi".  

La llegada y salida de Mariano Rajoy y su club hamponil será motivo de rechiflas estridentes, solo interrumpidas por el Himno de España, que será fluidamente entonado por la multitud cuando icen la bandera borbónica como si fuera española.    

En otra ciudad, a 600 Km de Madrid, uno de los brazos del Gobierno estará protagonizando otro desfile. No marcharán precedidos por una cabra, tampoco llevarán tanques ni sobrevolarán aviones, solamente llevarán palos, barras de hierro, algunas pistolas y muchos cuchillos y navajas en los bolsillos. Marcharán con oscuras camisas y la cara al sol, bajo banderas españolas con el águila negra al medio, trapos rojos con las flechas de La Falange y svásticas. Pisarán fuerte, gritando las consignas de muerte que les caracterizan en los partidos del estadio Bernabeu, las mismas que durante 40 años emplearon los antecesores de Gallardón, Wert, Fernández Diaz, Cospedal, Florian y otros, colaborando con las huestes de Francisco Franco.

Los cuerpos de seguridad de Barcelona les seguirán vigilantes, tomando nota de sus identidades y evitando que causen los acostumbrados destrozos. Hasta es posible que veamos entre sus filas a varios miembros de las juventudes del PP, los mismos que cuelgan sus fotos en FaceBook rodeados de simbología nazi. A nadie debería extrañar que con esos patriotas  marchasen algunos miembros de “la secreta” para facilitarles armas de fuego en caso de necesidad.  Salvo cambio de planes, los patriotas se dirigirán a la Delegación del Gobierno donde les esperarán las autoridades del Partido Popular y del Ejército para agasajarlos y condecorarlos nuevamente. A partir de ahí, cuando esa plebe se desbande, pueden agravarse los hechos de violencia y la policía catalana deberá emplearse a fondo para minimizar los daños.

Es evidente que el Partido Popular nunca ha sido democrático, aunque lo disimula en época electoral. Después va por libre, asociándose con la hez de la sociedad mercantil y de prensa, sacando sus vándalos a la calle cuando lo considera necesario y machacando a la sociedad con leyes y regulaciones hasta dejarla exangüe.

Desde luego, con la vista puesta en los hechos criminales más recientes de Grecia y el protagonismo de la organización neo-nazi Amanecer Dorado, Bruselas tomará nota y hará deducciones. Por esta razón, en Cataluña estamos esperanzados a que los criminales asociados al PP vengan a causar daños y darnos otra razón que agregar a las que ya acumulamos para separarnos de España.

viernes, 27 de septiembre de 2013

LA TERCERA VIA

Desde que Pere Navarro, del PSC catalán, y poco después Josep Antoni Duran i Lleida, de UD, lanzasen la propuesta de una España federada para buscarle solución al conflicto con Cataluña, otras voces han apoyado la idea, aunque ninguno haya explicado qué tipo de federación auspiciaría. Aclaremos este aspecto porque existen tantos tipos disímiles de estados federados en Occidente que hablar de federación sin explicar su tipología, sería como tirar una piedra al río con la intención de cambiar el curso del agua.

GRAN BRETAÑA: variada en cuanto a culturas y apoyos mutuos se refiere, desde el afecto hacia Canadá, hasta el dominio político con grados tipos de intensidad sobre Irlanda, Escocia y Gibraltar.

CANADA: más allá de su relación con Inglaterra, en ese país las provincias están unidas por voluntad propia revisable. Una de ellas, Québec, es de origen francés y las demás inglesas. Todas disfrutan de libertades legislativas muy amplias, pero unidas en los temas de defensa, fronteras y relaciones exteriores estratégicas.
 MEXICO: cada Estado disfruta de gran libertad cultural, fiscal y legislativa, aunque todos funcionan como una república.
 
ESTADOS UNIDOS: federación indivisible con diferencias regionales de cultura, fiscalidad y legislativa. Uno de los Estados, Texas, disfruta del derecho a independizarse y Puerto Rico es un Estado Libre Asociado, cuyos nacionales tienen derechos y obligaciones equivalentes a los estadounidenses.

SUIZA: la Confederación Helvética está formada por siete cantones independientes que comparten un Gobierno Administrador designado por los cantones. Todas las leyes y normativas son sometidas a plebiscitos dentro del cantón respectivo o a nivel nacional si fuera el caso. Suiza se parece a siete países distintos en economía, lengua, cocina, costumbres, etc que conviven amigablemente.

La idea del encaje catalán con visos federales en España no es nueva. La última vez que fue propuesta data de siete años atrás, el Estatut de Cataluña original, aprobado en referendo popular y posteriormente sometido al Parlament de Cataluña y las Cortes en Madrid, que lo aprobaron con leves enmiendas. El Partido Popular se negó a aceptar la decisión de las mayorías y recurrió el Estatut ante el Tribunal Constitucional, órgano que tradicionalmente ha estado al servicio de ese partido. A lo largo de cuatro años el Tribunal modificó el texto hasta convertirlo en una caricatura burlesca del original, hecho que generó protestas multitudinarias en Cataluña. Hace poco más de un año, el Presidente Artur Mas presento ante Mariano Rajoy, ya Presidente de España, una petición para revisar las relaciones entre Cataluña y España mediante un pacto fiscal, que fue rechazada con un portazo escuchado en Barcelona. Así pues, los intentos para encontrar nuevos modelos de convivencia entre España y Cataluña no son nuevos y han devenido en la decisión popular de independizarse.

¿Qué hacer frente a la aspiración dominante de independencia que han declarado los catalanes? Por parte de Cataluña, el Parlament y la Generalitat, con Artur Mas y Oriol Junquera al frente, han comenzado a transitar el camino hacia la Independencia y todo parece indicar que en 2014 los catalanes serán convocados a un referendo consultivo para decidir si seguimos siendo parte de España o nos declaramos independientes.


Por su parte el Gobierno de España ha respondido a todas las expresiones políticas catalanas, tanto populares como oficiales, con amenazas, unas veces de fuerza y otras de legalidad inamovible. Entre tales actos de fuerza el más ridículo seria la Ley de Educación. aprobada para españolizar a los catalanes por las buenas o por las malas. Simultáneamente, España ha desarrollado un boicot internacional que intentaría aislar a Cataluña y ha exigido al Parlamento Europeo que advierta a los catalanes que serán expulsados automáticamente de la Organización, si se independizan. Más recientemente, la Cancillería ha convocado a un par de embajadores europeos para que corrijan las expresiones de apoyo de sus respectivos Presidentes, a las intenciones de ejercer la democracia en Cataluña.

Similares actitudes oficiales se repiten a nivel informativo. Los medios catalanes tratan el tema de la Independencia como un asunto cotidiano que se ha dinamizado más allá del punto de retorno. Mientras tanto los medios madrileños continúan asumiendo que se trata de otro calentón veraniego, asegurando que la locura independentista les costará la carrera a Artur Mas y a su partido. Da la impresión de que los medios de opinión madrileños asumen que solo necesitamos desear la mejoría del enfermo para que se cure, sin preocuparse siquiera de tomarle el pulso. Madrid se siente blindada por la fuerza que habitualmente ha ejercido sobre los territorios, mientras que en Cataluña se menosprecia ese poder, confiados en que Europa impedirá que los tanques aplasten sus demandas de libertad.

¿Qué previsiones ha tomado la Casa Real ante tan evidente incapacidad del Gobierno de Mariano Rajoy para manejar este asunto? Ninguna, que se sepa. Su silencio podría deberse a que haya decidido asumir discretamente la iniciativa política o que estuviese diseñando una estrategia para que el Gobierno de Rajoy resuelva el problema. Evidentemente ninguna de ambas opciones parece hoy factible porque:

  • La Casa Real, que  atraviesa las peores horas de su historia, está demasiado ocupada para atender otros temas.  Algunos de los miembros más cercanos al Rey están sujetos a procesos judiciales por delitos contra la cosa pública y el propio Monarca ha demostrado un comportamiento indecoroso que le resta autoridad. A ello debemos agregar que la salud real es endeble en el plano físico y algunos piensan que también a nivel mental, como lo demuestran las sugerencias de abdicación que crecen día a día.
  • Mariano Rajoy ha demostrado que, como estadista, carece de la talla suficiente para resolver políticamente el conflicto con Cataluña. La señora Sánchez Camacho, Jefa del PP en Cataluña, tampoco llena los requisitos mínimos que permitan resolver un problema que ella misma ayuda a complicar con el paso de los días.
  • Muchos miembros del partido de gobierno, Diputados, Senadores, Ministros y el mismo Presidente, están inmersos en varios escándalos de corrupción, tan graves que les impiden gobernar.
  • La oligarquía española, el verdadero Gobierno en la sombra del Estado, no permitiría que Cataluña se siente a discutir de tú a tú con Madrid, un tratado federativo que pudiese afectar los recursos fiscales del Gobierno. Es la filosofía inalterable del poder omnímodo, responsable de que las colonias americanas se independizasen a sangre y fuego y que sigan mirando a España con rencor.

A pesar de las circunstancias, el Gobierno todavía podría tomar la iniciativa presentándose con una oferta fiscal ventajosa para Cataluña. Aunque no fuese aceptada, inclusive tachada de hipócrita, el Estado mostraría su predisposición para acortar las distancias, lo que a su vez permitiría calmar los ánimos durante unos meses. Suponiendo que no sea tarde para esta iniciativa, le permitiría  recuperar parte de su exiguo prestigio y reducir la distancia en las urnas. Hasta podría pensarse que revirtiera la proporción de votos a favor del independentismo, por imposible que parezca.

¿Qué características mínimas debería contener la oferta fiscal del Gobierno Español? No vale la pena ni sugerirlas. Tendrían que ser tan amplias a favor de Cataluña, que prácticamente equivaldrían a una Independencia disfrazada y ni siquiera así podríamos asegurar que la población la aceptase.

¿Podría el Gobierno de Cataluña dar el primer paso y proponer nuevamente un pacto fiscal o la Federación? Absolutamente NO. La población de Cataluña no lo permitiría y sintiéndose traicionada, explotaría contra su propio Gobierno. Artur Mas, pronunció en el curso de su discurso más reciente, una frase que ha sido considerada ofensiva por la prensa madrileña:

“Los catalanes queremos a España, 
pero no confiamos en su Gobierno”

En realidad se trata de una frase que intenta disimular las emociones dominantes en Cataluña, fruto de graves omisiones y afrentas sostenidas que han impedido la integración de Cataluña en España. Sin señalar a sus autores, conviene reconocer que algo muy equivocado ha estado teniendo lugar a lo largo de 300 años en las relaciones entre Madrid y Barcelona, una cadena de omisiones y desentendidos que continúan en pleno Siglo XXI, leyes, normas y decisiones unilaterales impuestas por el método habitual del "ordeno y mando". Seguramente en ello encontraríamos la razón para que tantos Sallent, Marbre, Suñé y Pujol, igual que los Pérez, Rodríguez y González, lejos de sentirse españoles, aniden tanta animadversión hacia el Estado Español.