viernes, 14 de diciembre de 2012

DEJEMOS QUE ESPAÑA SE DEFIENDA SOLA

Sugerir algo para que lo realicen quienes difícilmente puedan acceder a tomar esos pasos, siempre resulta cuesta arriba. Además la propuesta recibirá respuestas airadas de algunos y burla de muchos. Los menos le darán una vuelta en la cabeza antes de echar la idea a la basura del olvido, pero aún así diré lo que debo, para que mi conciencia me deje en paz y si alguno de los destinatarios lo alcanza a leer,  no podrá alegar más adelante que nadie se lo dijo.


Lo que propongo es que los DEPORTISTAS CATALANES se abstengan de defender los colores de España. La sugerencia es extensiva a otros deportistas que, sin haber nacido en Cataluña, hacen vida en nuestro país y han adoptado nuestra forma de vida y problemática como suyas.

¿Qué motivos me han inducido a sugerir que España se defienda sola?
¿Cómo puedo justificar esta petición?
¿Merece España que los catalanes sigamos luchando por ella?

Desde tiempo atrás la idea de la abstención deportiva me ha estado rondando entre ceja y ceja, como reacción al desprecio que España muestra por los deportistas catalanes. Sus respectivas Federaciones los recuerdan únicamente cuando los necesitan, el resto el tiempo "que se pudran", como decimos coloquialmente. Cuando nuestros deportistas vuelven de una Olímpiada, España festeja los triunfos de los españoles mientras que a los catalanes, sin importar las medallas que puedan haber traído, los ignoran.

En los Juegos de Londres, el 70% de las medallas fueron logradas por deportistas catalanes, a quienes prácticamente ignoraron sus Federaciones. Los integrantes catalanes de la Selección de Fútbol también son ignorados y con frecuencia vilipendiados por la prensa española, a pesar de ser los protagonistas de los triunfos de La Roja. Para España los futbolistas del BARÇA apenas son un grupito de advenedizos  miserables que deberían dar las gracias por el "honor" de vestir la camiseta roja.

El caso de Anna Tarrés es un ejemplo emblemático de la relación entre España y los deportistas catalanes. Independientemente del grado de veracidad de las acusaciones inventadas contra ella, la Directora del Nado Sincronizado que tantos honores le ha reportado a España, merecía una mejor manera de decirle "adiós". El estilo español, por tratarse de una catalana, consistió en saturar la prensa nacional e internacional con infamias cocinadas en el despacho del Presidente de la Federación. Ni aún siendo cierta toda la mierda que le tiraron gratuitamente, el trato dado a Anna Tarrés es denigrante y no justifica que la hayan echado a la calle. como una indeseable. Si Anna hubiera sido española el trato habría sido otro.

En estas fechas el Ministro de Educación y DEPORTES, ha declarado la guerra a Cataluña. Como buen español, califica a nuestra lengua de jerga despreciable que debe ser erradicada. No se trata de una pelea personal del Ministro WERT sino de una cruzada planificada desde La Moncloa. Después de esta guerra contra el catalán vendrán otras que TODOS LOS CATALANES deberemos sufrir.

Los hombres y mujeres de la calle estamos padeciendo el ataque económico contra nuestro país y cientos de miles de familias están pasando hambre para satisfacción del Gobierno Español. Las infraestructuras y proyectos de desarrollo han sido abandonados siguiendo un plan perverso para afectar nuestra economía, los hospitales están operando en déficit porque España exprime a Cataluña más allá de lo tolerable, las escuelas están en crisis y hasta RENFE funciona con fallas programadas para irritar a la ciudadanía y obstaculizar la asistencia a los centros de trabajo. La situación es insostenible y las ciudadanía debe involucrarse activamente. Más allá de desfiles protestatarios y concentraciones con gritos y cacerolas, los catalanes debemos ir al ataque.

 ¿Sería mucho pedirles a nuestros atletas que se sumen a la defensa activa del país? Entendemos que los atletas catalanes no tienen más opciones para competir internacionalmente, que vestir la bandera de un país enemigo y que de negarse a ello, quedarían fuera del deporte hasta que Cataluña sea independiente. Quizás haya llegado el momento de tomar bando a pesar del precio. Los futbolistas de Primera División podrían dar el ejemplo. Son lo suficientemente famosos y sus fichas tan elevadas, que bien podrían sacrificar lo poco que cobran de la Selección Nacional durante un par de años. Su negativa a jugar para España, como acto a favor de Cataluña,  tendría repercusión internacional y ayudaría a demostrarle al Mundo la situación colonial que nos humilla.

domingo, 9 de diciembre de 2012

LA ESTUPIDEZ COMO ESTRATEGIA DE GOBIERNO

No termino de asombrarme ante la estupidez del Ministro WERT, empeñado a tiempo completo para quedar en ridículo ante su país, España. Está empeñado en una lucha que tiene perdida antes de disparar el segundo tiro. El segundo porque él ya disparó el primero, inventándose una Ley de Educación anti catalana que nunca podrá aplicar.

La susodicha ley, más que Ley de Educación debería llamarse Ley LELMAJEE (Ley para Eliminar la Maldita Jerga que no Entendemos los Españoles), una retorcida manera ideada por un imbécil para pretender acabar de una vez por todas con el máximo estandarte de la identidad catalana. Asumimos que, de tener éxito en su imposible empeño, el Ministro WERT la emprendería luego contra el Francés e inmediatamente contra el Inglés, dos dialectos hablados en la Unión Europea, de escaso uso y peor entender para el paleto español común, ese analfabestia con el que WERT se siente identificado.

Asumimos que esta polémica ley obedece al empeño de La Moncloa por erradicar el nacionalismo catalán y el consiguiente sueño de independencia, aunque irritar a Cataluña no es el camino. Solamente a un atajo de imbéciles se les ocurriría irritar a quienes desean acercar. Claro que los dueños de España siempre actuaron de esta manera. Basta verle la sonrisa de WERT para comprender su escasa capacidad intelectual y menor entendimiento.Así perdieron sus antepasados el Imperio y así perderán las colonias que les quedan en la Península.

Pasados tres siglos desde los primeros esfuerzos de los Borbones por erradicar el Catalán, el Ministro WERT recoge ahora el testigo dejado a su muerte por Francisco Franco y su Ministro intelectual Manuel Fraga, y tras limpiarse el culo con el espíritu de la Constitución del 78,  decide que abolirá el Catalán como un primer paso para lograr que Cataluña ceje en su empeño independentista y se abrace amorosamente a los restos malolientes del Imperio Español.


Está usted jodido, Ministro WERT. Ha menospreciado la capacidad de supervivencia de la cultura catalana, una que ya cantaba poesías y normas de comercio marítimo cuando sus antepasados estaban aprendiendo a sostenerse en dos piernas. Una cultura que soportó incólume 200 años de ataques Borbones y 45 años de crímenes franquistas cometidos en nombre de la cultura española. Sus inocentes argucias de cambiar ligeramente textos sin modificar el fondo, su autosuficiencia ak asegurar que  los catalanes estamos de acuerdo con el texto aunque no lo admitamos por vergüenza o creer que la cortesía de aceptar una invitación equivale a rendir nuestros valores, solamente demuestra que es usted un iluso.


Apruebe la Ley si eso le hace feliz, pero desde esta columna le advierto que en Cataluña no será aplicada. Podrá usted recurrir al Tribunal Constitucional, el aliado incondicional del PP, y quizás logre que le apoyen nuevamente, como han hecho en el pasado. Tampoco así logrará triunfar su Tribunal, igual que fracasó con su empeño por españolizar a los catalanes. Recurra a la Iglesia para que apoye desde los púlpitos la dichosa Ley o convoque a los barones del PP para que se tomen fotos a su lado... Nada funcionará porque la sociedad catalana ya se ha declarado en rebeldía contra la dominación extranjera de la que usted, Ministro WERT, es el ejemplar más ridículo.