viernes, 21 de diciembre de 2012

ESPAÑA: UN MOTIVO DE VERGÜENZA PARA LA UNION EUROPEA

Europa mira con recelo la corriente desbordada del independentismo en Cataluña. Las autoridades de la UE han descubierto de golpe y porrazo que ETA no era el problema político más grave de España. Había otro más fuerte aunque silencioso, contenido y recalentado a través del tiempo: el independentismo catalán. Llama más la atención este fenómeno porque su epicentro lo constituye una región pacífica y progresista, encabezada por la turística Barcelona, el puerto más grande el Mediterráneo y protagonista del los Juegos Olímpicos mejor organizados de la Historia.

Desde luego, si los europeos desconocían que existiera el problema, menos podían imaginar sus raíces. Sería como imaginar que entre los miembros de una pareja que se comunican afablemente en público, que sonríen ante terceros y trazan planes conjuntos mientras viven bajo un techo común, pudiera existir un problema recalentado, profundo e insalvable. Nadie lo sospecharía hasta que uno de ellos le dijera al otro, con voz clara y mediante un megáfono: "QUIERO EL DIVORCIO".

Para quienes no se hayan tomado el trabajo de averiguar las razones de Cataluña, este divorcio resultará inesperado, pero Para los que hemos sufrido a España desde hace años, el grito nos resulta desesperadamente tardío.

Desconozco las razones para que cada catalán desee separarse de España, seguramente son tantas como catalanes haya. Yo solamente conozco las mías:

  • La toma violenta de Cataluña  a sangre y fuego en 1714, por un reino extranjero del que eramos socios, no habría sido un hecho histórico insalvable, de no haber eliminado las instituciones políticas y el Sistema Democrático de Gobierno Catalán, para convertir a los ciudadanos de Barcelona en vasallos de Castilla, sin derechos de ningún género.
  • La agresión histórica a nuestra cultura, de la que el el idioma Catalán forma parte, perseguía el propósito de "castellanizar" a los catalanes. El Ministro Wert ha modernizado el enunciado de este propósito calificándolo de "españolizar". Esa y muchas otras burlas públicas, mofas en espacios comunicativos y desprecios descarados a nuestros usos y costumbres, constituían parte complementaria del propósito castellanizador del pasado, ahora recalificado de españolizador. A mi maestro de matemáticas, que daba sus clases en catalán, lo españolizaron con un tiro en la nuca.
  • El expolio permanente sobre Cataluña para llenar las arcas de Castilla, ha sido incesante a lo largo de tres siglos. Hoy el expolio continúa, desmesurado y grotesco, con el que España mantiene sus sueños de grandeza imperial y mantiene un collar de provincias improductivas, provincias que, lejos de  preocuparse por buscar su desarrollo económico, se limitan a esperar las limosnas que llegan desde Madrid, previamente saqueadas a Cataluña.
  • A la dura guerra que siguió tras el alzamiento contra la República del general Francisco Franco, debemos sumar la agresión contra Cataluña y Barcelona en particular, de una agresividad solamente calificable como genocidio. Tras el alzamiento, ganado por las fuerzas fascistas de Franco, siguió un gobierno tenebroso inspirado en los métodos del Tercer Reich y con mismo el terror descontrolado, a la española, especialmente en Cataluña, para beneplácito de las clases políticas, económicas y eclesiásticas de Madrid.
  • Los crímenes del Franquismo siguen impunes, lo que constituye una de las raíces más fuertes del odio que subsiste en Cataluña contra Madrid. Peor aún, los herederos "ideológicos y económicos" del régimen absolutista de Francisco Franco, siguen mandando en la sociedad política, jurídica y económica de España, organizados en partidos políticos. En algunos de ellos, como La Falange, actúan públicamente con nombre propio,  en otros como el Partido Popular, se han disfrazado de demócratas .
Para que Europa y el mundo civilizado entiendan la posición de Cataluña preguntamos:

¿Permite Alemania las actividades públicas y notorias del Partido Nazi? ¿Autoriza que sus miembros desfilen con la mano en alto, portando banderas con swasticas y lemas de muerte a sus opositores políticos y grupos minoritarios?

¿Participa el Partido NAZI en las elecciones de Alemania, Austria o Polonia?¿Los criminales de la Segunda Guerra Mundial y sus herederos naturales y políticos, continúan manejando la economía de Austria y Hungría?

¿Acaso Francia ha dejado al frente de sus máximos tribunales a los herederos de aquellos traidores que le entregaron el país a las fuerzas invasoras del Reich y colaboraron con sus crímenes?
    ¿La Unión Europea patrocina gobiernos genocidas o aquellos que habiéndolo practicado protegen a los criminales? 

    Para vergüenza de la Unión Europea, uno de sus Estados miembros, España, constituye un ejemplo de Estado protector del genocidio interno. A pesar de los millones de personas muertas durante la guerra y perseguidas a lo largo de 40 años por la dictadura fascista, sus víctimas políticas y circunstanciales siguen siendo consideradas criminales de guerra o criminales comunes, según conviniese asentar en la sentencia de entonces. 

    Jamás en España se ha permitido juzgar a un criminal de guerra del régimen de Franco, sin importar las miles de ejecuciones que haya practicado u ordenado y los robos que haya cometido.

    Ningún juez colaborador del franquismo ha sido puesto en entredicho y tampoco las propiedades usurpadas a sus propietarios legítimos durante la Dictadura, han sido restituidas. 

    En el colmo del descaro y la impunidad, cuando el Juez Baltasar Garzón trató de lograr alguna justicia a favor de las víctimas del Franquismo, fue acusado de irregularidades dudosas hasta echarlo del poder judicial. Las acciones del Tribunal Supremo únicamente perseguían impedir que Garzón ordenase la ubicación de las tumbas de las víctimas de Franco y evitar que sus descendientes pudiesen recuperar los restos mortales. El Franquismo ha triunfado nuevamente sobre el humanismo en un país de la Unión Europea  que sigue gobernado por el fascismo. 

    Por lo dicho y mucho más, los catalanes nos vamos a separar de España. No podemos compartir más la vergüenza ni permitir el expolio indefinido. Quienes no lo entiendan es que tampoco saben lo que significa el término DEMOCRACIA.

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