viernes, 21 de junio de 2013

LA AUSENCIA DE JUSTICA PODRIA DESENCADENAR EL CAOS

Aquella frase del Rey asegurando que “la justicia es igual para todos”, ha pasado a la memoria del pueblo español como la burla más descarada que ha soltado el Monarca desde que asumió el poder. Se trata de  una frase estúpida e innecesaria que en lugar de provocar  burlas ha generado odio, porque desde entonces la Casa Real ha estado manipulando  la justicia para proteger a dos de sus miembros que, al entender de muchos españoles, ya deberían estar en la cárcel.

Es obvio que la justicia Española está proyectada para proteger y satisfacer los intereses que gobiernan de hecho y de derecho en el país. A ello se debe que la corrupción campee a sus anchas, que políticos y banqueros exhiban el fruto de sus desmanes sin sonrojarse y que encima respondan con burlas y amenazas cuando reclamamos corrección y transparencia.

El Poder Judicial es el culpable de que existan los Blesa y los Bárcenas, el culpable de que la trama Gürtel siga funcionando, que la banda de Valencia continúe intocable, que 40 nombres del PP, insaciables en sus ansias de riqueza, se hayan repartido casi 23 MILLONES € provenientes del delito para redondear sus sueldos de diputados, senadores, ministros y Presidente.

Históricamente el Poder Judicial ha sido  obediente al Ejecutivo que nombra a los jueces. En consecuencia ha rechazado sistemáticamente las directrices de moderación europeas que habrían obligado a los bancos a actuar como promotores de la economía y no como estafadores organizados. Han sido los jueces quienes han ignorado las estafas y ordenado los desahucios hipotecarios abusivos, los causantes de suicidios y vidas arruinadas subsiguientes. No sé como llevarán sus conciencias, pero en todo caso deberían prever que alguna de sus víctimas, antes de quitarse la vida, decidiera llevarse al juez de compañía.

Ha sido la complacencia judicial la promotora de la debacle moral de la clase política y de la subsiguiente degradación social y hambre que campean por pueblos y ciudades de España. Han sido los jueces los que han permitido que algunos banqueros hayan desfondado a sus bancos y repetido una segunda vez con los fondos mil millonarios que el Gobiernos les regaló bajo el concepto de “reflote”, pero que emplearon para simular operaciones financieras criminales y para asignarse retiros millonarios. Al final será el Poder Judicial el responsable de que Miguel Blesa y Rodrigo Rato hayan desfondado sin remedio a Caja Madrid y Bankia. También será culpable de los cientos de miles de estafas públicas cometidas por ese dúo del horror, cuya libertad de manos está garantizada por las leyes de España.

En lo único que el Poder Judicial ha actuado con decisión, ha sido  para castigar a los jueces que persiguen el delito y en la lucha contra ETA. Pero seamos sinceros: BANKIA le ha causado más daño al pueblo español que ETA. Miguel Blesa o Luis Bárcenas y los políticos asociados en sus cuentas de Suiza, han sido infinitamente más dañinos para la sociedad española que Arnaldo Otegui, en la cárcel  desde hace años.  En cambio nadie se ha atrevido a parar la actividad delictiva de Fabra en Valencia, ni a la trama Gürtel en Madrid, Castilla y Baleares. Mucho menos se ha atrevido la Justicia a ponerle coto a las burlas manipulaciones de la Casa Real que tanto escuecen a la sociedad.

Si el Ministro Montoso tuviese el mínimo respeto por el Poder Judicial, se cuidaría de decir las estupideces que ha soltado sobre el “error” del Fisco, en relación a las 13 fincas supuestamente vendidas por la Infanta Cristina, con DNI 00000014-Z. Sabemos que algo muy extraño ha sucedido y que en cualquier caso NO se debe a un error. La falta de claridad induce pensar que pudiera tratarse de un fraude  al Fisco 13 veces repetido, o a lavado de dinero, falsa testación, desprecio a la lógica, colaboración criminal de algún funcionario, inocentada informativa… Hasta podría tratarse de un chiste de mal gusto, pero en ningún caso puede calificarse de error. La vergonzosa actitud del Ministro solo ha servido para demostrar que tarde o temprano la mentira y la trampa salen a flote.

En este inmenso pozo séptico que se ha convertido la política española,  urge erradicar la justicia complaciente antes de que algunos desesperados empiecen a tomarse la ley por propia mano. Ejemplos los tenemos a mano y recientes: hasta pocos años atrás vascos y navarros respaldaban a ETA con entusiasmo y aplaudían sus"actos de justicia" frente el abuso histórico de España. 

La Justicia debe tomar acción contra la división y odio de clases que se está promoviendo desde el Gobierno. Debe impedir el desprecio a  las movilizaciones independientes reivindicativas o el movimiento que lucha pasivamente contra los desahucios. A éste se le ha acusado de fascista y comparado con las hordas nazis que asesinaban a hombres, mujeres y niños disparando a la cara en medio de las calles. La Vice Presidenta tendría razón al calificarles de hordas nazis si hubiesen prendido fuego a su casa con ella y su familia adentro, pero ni siquiera  tocaron a su puerta. No sigamos por este camino. La ausencia de justicia verdadera y la descalificación de los movimientos sociales adversos conducen inevitablemente a la violencia.

En estos tiempos de burla y abusos sobre la sociedad, la justicia sesgada o ineficaz podría dar curso a una reacción realmente violenta, un corpúsculo armado vengador que aglutinase el odio y la frustración popular, además de darle cabida a los millones de desempleados que sacan a pasear su frustración cada mañana. Si brotase ese movimiento, el respaldo social sería masivo, crecería exponencialmente y España ardería nuevamente desde Galicia a Cataluña, desde Oviedo hasta Málaga. Pasó en la década de los treintas por las mismas razones. No permitamos que se repita.








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